El sábado 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen, celebramos la Eucaristía por el 167 aniversario de fundación de la congregación de los “Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María” (CMF)

Un nuevo frescor misionero para nuestra Iglesia dominicana

El 16 de julio de cada año es una fiesta emblemática. Los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos), recordamos un gran acontecimiento de amor y servicio: la Fundación de nuestra Familia Misionera.

Nuestra fundación fue en una “pequeña celda” o habitación del seminario de Vic, España. Dicha celda, nos recuerda el P. General P. Mattew Vattamattam en su mensaje de aniversario de fundación, “fue el cenáculo en el que la primera comunidad claretiana recibió como don del Espíritu su carisma misionero y experimentó la presencia del Corazón de María en el momento de la fundación. Todos estamos llamados a compartir la actitud de aquellos jóvenes misioneros reunidos en torno a Claret y amparados por la imagen del Inmaculado corazón de María”.

El recuerdo de este gran acontecimiento es Don y Tarea. Es el regalo que todos hemos recibido: “Somos Misioneros”. La gran tarea exige la identidad de ser Misioneros con Espíritu provocando una explosión de amor y servicio para con el próximo. No podemos ocultar la llama que nos mueve desde adentro a llevar la “Buena Noticia” a todas las periferias, tanto existenciales como geográficas.

El P. Claret, en la fundación de la Congregación pronunció una frase lapidaria: “Me reuní con aquellos que el Señor nos había regalado el mismo Espíritu”. El don del P. Claret fue fundacional, sin embargo, todos tenían el mismo Espíritu que el Padre de Jesús había regalado al P. Claret: Misioneros. Hoy llega a nosotros esta gran riqueza de familia.

Todos aquellos que trabajamos en la pastoral de nuestra parroquia Claret y que nos involucramos en las actividades tanto física como afectivamente, pertenecemos a este nuevo “frescor misionero”. ¿Por qué? Siempre estaremos en una escucha atenta de la Palabra de Dios que nos invita a renovarnos siguiendo las huellas del P. Claret. ¿Te atreves a seguir aportando tus dones y talentos al servicio de este nuevo frescor misionero al estilo del P. Claret? Si es un sí, ánimo, estas en casa, estas en familia.

P. Demuel, cmf.

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