La Parroquia San Antonio María Claret se encuentra ubicada en el Decanato 4 de la Zona Pastoral Central de la Arquidiócesis de Santo Domingo, dicha zona pastoral tiene 15 parroquias distribuidas en 4 decanatos o bloques (la Arquidiócesis de Santo Domingo tiene 17 Zonas Pastorales y 212 parroquias). Su dirección es C/ Padre Claret esq. Ave. John F. Kennedy, Distrito Nacional, Santo Domingo, República Dominicana. El territorio parroquial es urbano y cuenta con 5 mil familias o 20 mil personas aproximadamente, de las cuales, la mayoría, vive en condominios tipo torres, de acceso restringido. El territorio parroquial se encuentra subdividido en 34 sectores, de acuerdo con los requerimientos del Plan Pastoral, con la finalidad de mantener comunicación efectiva a través de cartas del párroco, informaciones de las actividades parroquiales, para misionar, etc. Es una parroquia colaboradora. Todos los años se realiza un ayuno solidario a través de PROMICLA, un programa de donación de canastas navideñas para 450 familias de escasos recursos del entorno parroquial, además colabora con el Seminario Claretiano todos los meses, el segundo domingo. También colabora con las parroquias San José en Jimaní y San Lorenzo en Los Alcarrizos, Santo Domingo Oeste.

 

Párroco: P. Juan Andrés Hidalgo Lora

Vicarios:   P. Carmelo Astiz, cmf., P. Demuel Tavárez Rosa, cmf., P. Toribio García Lora, cmf.

 

MISION:

Llevar la evangelización, como comunidad misionera, mediante el trabajo pastoral de todos los ministerios en comunión, acompañados por el amor a nuestra Madre María, proclamando la Palabra con claridad, respondiendo a las necesidades de nuestro entorno actual, testimoniando la fe, celebrando la esperanza, realizando la caridad y viviendo en un proceso de conversión permanente.

 

VISION:

Ser una parroquia evangelizada, integrada, alegre, donde los feligreses, en comunidad y misión permanente, testimonien la fe, vivan el amor fraterno y la caridad, logrando la evangelización de todos los sectores, asumiendo el Plan de Pastoral, según la espiritualidad Claretiana, dejando un legado de santidad, de auténticos cristianos, a nuestras futuras generaciones, para que todos podamos gozar de la plenitud del Reino de Dios.