El Señor Jesús se compadeció de la madre: ¡No llores!
El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7,11-17) ¡Cuánto consuelo hay en esas palabras! Observamos, que el Señor Jesús la vio. No la ignoró. ¡Qué fácil nos es ignorar lo que pasa a nuestro alrededor, sobre todo cuando es desagradable o nos cuesta emotivamente! Pero el Señor Jesús mientras anduvo en este mundo siempre…

