Evangelio: Juan 10,11-18
Dios en la Biblia con frecuencia es representado como viñador y agricultor, pero, sobre todo, como un pastor. El Señor es mi Pastor nos dirá el Salmo 23. Isaías afirma que “toma en brazos a los corderos y hace recostar a las madres” (Is 40,11).
El profeta Jeremías anuncia al Mesías como un verdadero pastor que guía a su pueblo según el corazón de Dios. “Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas en todos los países adonde las expulsé; las volveré a traer a sus pastos para que crezcan y se multipliquen. Les daré pastores que las pastoreen: no temerán, ni se espantarán, ni se perderán. Miren que llegan días en que daré a David un retoño legítimo. Reinará como rey prudente y administrará la justicia y el derecho en el país” (Jer 23,3-5).
La afirmación de Jesús “Yo soy el buen pastor” con que comienza el pasaje del evangelio de hoy se refiere de manera explícita al cumplimiento de esta profecía. Jesús es el Buen Pastor que lucha y que, a costa de su propia vida, se enfrenta a cualquiera que ponga en peligro el rebaño.
La calificación de ‘bueno’ no se refiere a sentimientos; no significa tierno, amable, sino “verdadero”, “auténtico”, “valiente”. Jesús es el verdadero pastor tan apasionadamente ligado a sus ovejas que está dispuesto a sacrificar su vida por ellas, es lo contrario de la figura del mercenario.
La imagen del Buen Pastor no se refiere solamente a aquellos que desarrollan en la Iglesia el ministerio de la autoridad sino a todo cristiano. Cada discípulo debe tener un corazón de verdadero pastor, debe cultivar la generosidad incondicional del Maestro hacia todo hombre, debe seguir la única ley que es la ley del amor por la persona humana. Quien tiene un corazón como Jesús no es un calculador. El amor no conoce confines, no se detiene ante ningún obstáculo, ningún riesgo, ningún sacrificio. No tener corazón de mercenario limitándose a lo que establecen las normas.
En la segunda parte del pasaje Jesús repite la afirmación “Yo soy el buen pastor” y añade una segunda característica. El verdadero pastor es el que conoce, una por una a sus ovejas y es conocido por ellas. En la Biblia, el verbo conocer, cuando hace referencia a la relación entre personas, implica una profunda experiencia, indica la plena participación en el amor. Es un asunto más del corazón que de la mente.
Buen Pastor es Jesús y todo aquel que se deja envolver en el amor hacia Dios y hacia los hermanos con su mismo apasionamiento.
En el Evangelio de hoy Jesús termina anunciando que tiene poder para tomar de nuevo la vida. El destino de Jesús, que entrega su vida, no es la muerte sino la plenitud de la vida.
Jesús María Amatria, cmf.

